Allá a donde queremos ir

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Logos y mito

En La Nariz de Nicolai Gogol,  el barbero Iván Yakovlievich, tras cortar su desayuno, encuentra  una nariz. La reconoce de inmediato, es propiedad del  mayor Kovalev. El infortunio une a tres voluntades: la del barbero, la del mayor y la de la nariz. En efecto, las tres buscan su propia libertad. No es más que una lección de libertades truncas a partir de la propiedad y el estatus. En la sociedad rusa del siglo XIX, el estatus perdido por la desaparición de una nariz, resulta ser algo impropio de un caballero e insólito para la mente racional.  En el cuento de Gogol, nos sorprendemos al encontrarnos a una nariz con mayor posición social que la de su antiguo dueño, distinguido y digno, lo observamos rezando en la catedral de Kazán. Ante  el desconocimiento de la nariz por su dueño, Kovalev y nosotros, nos quedamos perplejos por la seguridad con la que el distinguido señor, la nariz, niega todo conocimiento de las aseveraciones de Kovalev: Señor, usted es mi nariz. Kovalev pierde de vista al caballero-nariz y sale descorazonado. La siguiente vez que encontramos a la nariz, es entregada por un policía a casa del mayor pero ante la incapacidad de pegársela al rostro, el mayor sigue en desdicha. Inclusive un doctor sentencia: mejor déjelo así, de lo contrario, podría ser peor. No es hasta el 7 de abril que una nariz aparece sin más en el rostro del mayor Kovalev, quien recobra el goce de la vida. El deseo se ha cumplido y Kovalev se deja ver en todos los lugares propios de la alta sociedad peterburguésa.

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De musas y promesas.

Porque soy estudiante

caminante de esta gran ciudad

“Estudiante Caminante”,

La Banderville

De musas  y promesas, de relatos y funerales. Es lo que te pasa por la mente cuando la pluma, cual navaja filosa que es, desgarra los silencios de la hoja en blanco y abre nuevas puertas a mundos insospechados. La tinta y la sangre corren. Todo brota, bien lo has de saber. Antes fuimos uno y ahora, nos separamos en varios. De musas y altercados, de profundidades y corazones negros. Así somos por medio de la escritura.

Mi historia comienza una tarde de diciembre, de esas cuando todo está en silencio y se siente el invierno cerca. No hay un alma en las calles y pareciera que todos se han metido a sus casas a reflexionar. Hemos sido invento de mentiras que atraviesan nuestros cuerpos.  Nuestros pensamientos, fugaces criaturas de mentes inciertas, nos arropan en momentos de ausencia. Así es la soledad cuando uno escribe.

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Economía creativa, emprendimiento social y desarrollo: prospectiva de creación de soluciones sociales.

Economía creativa, emprendimiento social y desarrollo: prospectiva de creación de soluciones sociales.

Abstract

El propósito del presente documento formará una línea argumentativa entre  las tendencias de las economías creativas pensadas como instrumentos de desarrollo específicamente hablando en esquemas de emprendimiento social. Al respecto, esto marca tres instancias importantes: herramientas, estrategias y objetivos. Dicho de otro modo, las estrategias serán generadas a partir de las disciplinas de las economías creativas para incrustarse en planes de emprendimiento social para lograr desarrollo. Pareciera una objetivo titánico, sin embargo, a últimos años se han diversificado en gran medida los programas sociales que usan herramientas creativas para alcanzar metas de desarrollo.  Si bien dichos programas han sido enmarcados  en grandes políticas públicas,  la descentralización de dichas herramientas, en mi opinión; tienen mayor capacidad de movimiento frente a las grandes políticas de administración cultural, además que le otorgan capacidad reflexiva al involucrado.

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Fragmentos y Experimentos IV: Suicidio

De verdad perdónenme, sabía que estaba  mal pero aun así lo hice, no pensé que fuera tan grave. No puedo decir que no fue mi intención, porque sí lo era,  además me atraparon y no pensé que esto pudiera pasar. Por favor discúlpenme. Sé que eso no se le hace a una muchacha y menos a una prima. Me siento de verdad apenado y no puedo voltear a ver a la cara a nadie. Quisiera decir que aprendí de mis  errores pero la verdad es que no es cierto, intenté algo semejante con una alumna y me terminaron corriendo. Llevo más de un año desempleado por mi tontería y me sigo sintiendo avergonzado.  No puedo ver al espejo, cada vez que pienso en eso un escalofrío me recorre la espalda y me quiero esconder como el niño que soy. Por favor, perdónenme  pero sé que soy una persona asquerosa y no merezco su perdón por eso es mejor esta decisión. Van a estar mejor sin una persona como yo. Quisiera ser la víctima pero muy bien sé que el malo soy yo, así que no hay otra cosa por hacer. Van a estar mejor sin mí.

Adiós.

Fragmentos y Experimentos III: En un rincón cerca del cielo

He  nacido y crecido en este pequeño rinconcito suburbano del norte de la ciudad. He visto sus atardeceres y la brisa de verano ha mecido mi cabello. He sentido somnolencia viendo el cielo azul. Y en  sus parques florecientes,  he leído  en alguna banca perdida. En mi pequeño terruño, los árboles parecen pájaros. Se yerguen orgullosos recortando siluetas que brillan en el cielo otoñal. Es hermoso, sin duda, imaginar sus  hojas transformadas en plumas  y levantar vuelo. Hay uno, en particular, justo al frente de la entrada de mi casa. Es enorme y si en verdad fuera un ave, sería un águila extendiendo las alas. Desde mi ventana, disfruto desde niño, imaginar aquella criatura enorme  surcando el cielo y yo, entre sus alas.

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Fragmentos y Experimento II: Vidas Encontradas.

¿Has notado la manera en que los animales se transforman en árboles? Toman formas caprichosas a la hora de morir y poco a poco, su cuerpo se transforma en corteza. A sabiendas de la gesticulación efímera del momento de la muerte, los animales deciden tomar un lugar en el universo como plantas. La piel se vuelve madera, la sangre  se transforma en sábila y sus ojos se pierden en un cielo azul esplendoroso, el último que pueden ver. Es así que su muerte se convierte en belleza. Una bella muerte. ¿Qué más se puede pedir? Si vives bien, seguramente tendrás una muerte semejante.  Los animales, que no tienen una gota de maldad en sus almas, pueden lograr esto y siguen alimentando a la tierra de sí mismos. Sus espíritus se vuelven el azul del cielo.

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Fragmentos y Experimentos I: ¿Y ahora?

¿Con qué derecho regresas y me dices que  una parte de ti es mía? Acabas de romper mi mundo. No sé si sea bueno o malo, sólo se algo ha cambiado. Ya no somos los niños de aquellas épocas.  Hemos cruzado tiempo y espacio para volvernos quienes somos.  Hemos crecido y aquel niño que hablaba contigo, lo reconozco poco.  Los desvelos y las llamadas telefónicas quedaron en el pasado. La inocencia de aquello ha desaparecido. Ahora tenemos responsabilidades y tenemos que actuar.

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