Allá a donde queremos ir

Where did you sleep last night?

My girl, my girl, don’t lie to me.
Tell me where did you sleep last night?

In the pines,
Where the sun don’t ever shine
I would shiver the whole night trough…

…Y ella temblaba también, toda la noche no dejó de temblar. La veía en la cama impávida y sin moverse. La noche callaba al tiempo que el frío calaba los huesos. Se encontraba desnudo al pie de la cama contemplando el cuadro, el cual le pareció bastante triste. La luz mortecina inundaba la estancia. Todo estaba inerte, como si todo estuviera muerto. Creo que los dos estamos muertos.

Fue entonces que se volvió a pregunta r por qué una chava tan guapa como ella debía recurrir a prostituirse vía periódico. No le hacía ruido el hecho de que fuera puta, sino que fuera puta de periódico. Claro, si entre los perros hay razas, también las hay entre las putas. Una puta de periódico no está al nivel de una scort, que es una puta fina. La chava que se encontraba tendida en la cama desnuda podría ser puta fina sin ningún problema; sin embargo, había elegido rebajarse al periódico con aquellas complacientes colegiales que están dispuestas a todo y a todos.

Primero puse mi anuncio como un juego, era algo que se me ocurrió y me pareció bastante divertido. Aunque la idea de que un extraño que nunca había visto en mi vida me cogiera y le excitara, me prendía muchísimo. Cuando recibí mi primera llamada me puse nerviosa, pero hubo algo que me dijo al oído “Velo en persona” Así que lo hice. De mis fantasías de putas se convirtió en negocio, pude pagarme la carrera que yo quisiera, comprarme ropa de diseñador y hasta un coche. Siempre he sido clasemediera, nunca he pasado hambre pero ahora me encontraba con que tenía lo que yo quisiera solo abriendo las piernas. Lo del periódico es porque no lo sé hace de otra manera, no sé cómo funcione con las caras. Un día voy a preguntar, pero igual me topo al papá de un amigo si me vuelvo cara. Siendo de periódico no hay pedo, puro pelusa y hasta hago un servicio social: se cagan cuando me ven; estoy más buena que la competencia.

Su explicación no lo había dejado del todo satisfecho, según él, lo del periódico no es algo que ella haría. Pero habían dejado de verse años. Le entristecía verla así. Su recuerdo lo llevo a esas tardes de verano entre las calles de Valle Dorado y Arboledas; esas calles se convirtieron en la de la Roma, pero las tardes y el verano eran el mismo. No se habían visto desde ese amor adolescente. Se abandonaron y el tiempo siguió. Hasta un día fatídico en un café medió mamón de Insurgentes. Fue en ese café donde retomaron el contacto. Pensó en retomar aquella idea inconclusa de los días de secundaria. Hasta que ella le dijo su verdadero trabajo. No le importó mucho, sólo le dolió que no pudiera estar con ella. Por más liberal y aunque seas gran crítico de la monogamia, no te va a gustar que tu vieja se coja con otros weyes por dinero. Seamos sinceros, esa chaqueta mental de mantenerla y sacarla de puta era una estupidez, ella sacaba más por una cogida que él en una semana de trabajo. Por lo que ni si quiera se detuvo en pensar en la posibilidad de que ella dejara su chamba y así estar juntos. Por lo pronto, hasta que acabara su carrera, el gusto debería ser platónico; claro, a menos que tuviera la tarifa exacta más hotel.

El problema empezó cuando él la introdujo al mundo tuitero. Él era un miembro respetable de la comunidad tuitera, bastantes seguidores, ya era bastante reconocido en el ambiente. Inclusive era citado e invitado a dar alguna platica de vez en cuando. Ella ni puta idea de lo que era Twitter. Él le fue explicando para que compartieran algo propio, un lugar para escapar de la sombra de la prostitución la cual evitaba que estuvieran juntos. Ese pequeño rincón del mundo donde nada los podía tocar, un pedazo de redención; no importaba que ese lugar fuera digital siempre lejano y nunca análogo cercano. Se tenía que conformar con lo que pudieran tener. Su pequeño lugar en la red.

Sin embargo, chamba es chamba y ella tenía que comer. Twitter fue una excelente herramienta para expandir su negocio. La inmediatez, la cercanía y la reciprocidad hacían de lo digital un mejor medio que el impreso. De pronto, ya daba shows por webcam, mandaba fotos a celular, hot chat y podía ser contactada por Twitter. Un gran secreto a voces en la tuitosfera.

En un principio quiso entenderlo como que el sexo con los Otros, no era importante, era sólo satisfacción carnal. Ella se lo había dicho: la fidelidad es relativa a mis sentimientos por ti, no al acto sexual en sí. Quiso creerlo, de verdad quería y necesitaba creerlo. Pero tristemente, todos tenemos un límite. Ella no estaba haciendo nada mal, ella brindaba un servicio más, sólo que a él no le gustaba su línea de trabajo. Por fin, él encontró su límite.

Su pequeño paraíso digital había sido manchado. El trabajo y la necesidad habían alcanzado su paraíso. Al principio lo pudo soportar, pero tuiteros y tuiteras contactaban a su chica para trabajitos diversos. La ira lo invadía. Se llenaba de celos cada vez que veía un reply para ella o leía en su timeline que ella tenía un mensaje directo. Él era un Otelo digital.

Suena increíble, pero durante todo este tiempo nunca incurrieron en actividad sexual alguna. Únicamente unos besos apasionados pero hasta ahí era el límite. Tal vez, era una forma de probar que los sentimientos por el otro trascendían la sexualidad y la condición física del amor. Además, si sales del trabajo y vas con tu novio, lo último que quieres hacer con tu novio es seguir chambeando con él; no está chido llevar la oficina a la casa.

Esta había sido la única vez en que había gastado su dinero en ella. Se arrepintió de no hacerlo antes. Ella se desmayó por unos instantes, mientras que él no supo de sí. Supo al fin porque era llamado la muerte chiquita. Había tocado el absoluto. Nunca había gozado más en su vida. Gracias a ella. Seguro había sido porque tenía mucha práctica.

Que afortunado he sido. Tengo su amor y su sexo es inimaginable. Lástima que tengo que hacer esto.

Una lágrima amarga y fría cayó de su ojo.

Ella todavía dormía. Sin moverse. Abrió la puerta del cuarto del motel. Bajó al coche. Abrió la puerta del copiloto, de la guantera sacó una escuadra calibre .22. Subió al cuarto. Tomó una almohada y la sujetó contra su cabeza. El disparó nunca se escucho. Ella nunca se despertó y nunca sintió nada. La cubrió con las cobijas, limpió todo, dejó unos billetes en el buró, de dio un último beso en la boca.

-Perdón por haberte hecho esto. No soportaba que Otros te tuvieran y yo no. De verdad discúlpame. Te amo Jessica. Adiós.

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Una respuesta

  1. me encanto, no supuse q terminaria asi.. me hiciste sentir los celos y el amor con q le pide perdon.. me gusta..

    febrero 17, 2010 en 4:43 pm

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