Allá a donde queremos ir

Basta de Héroes

Durante el tiempo que llevo usando Twitter, me he dado cuenta de una figura muy particular. En el horizonte del timeline, una luz tenue pero constante se deja ver. Entrecierro los ojos para alcanzar a ver que es ese faro a la lejanía. Poco a poco lo distingo y advierto una silueta, la cual poco a poco va creciendo. Cual caballero cruzado o jinete solitario, va el periodista cabalgando para liberarnos de la tiranía de la opinión propia e indicarnos que pensar. Cual héroe mítico envuelto en fantasía y su historia narrada en leyendas, ya sea similar a Perseo montado en Pegaso o semejante al Cid Campeador; el periodista deja ver su figura que atraviesa diversos medios y dispersa la sombra de la duda, todo, en búsqueda de la verdad (cualquier cosa que esto signifique).
Más allá de venir a rescatar la figura del periodista o del líder de opinión, vengo a decirles que ya estoy cansado de esta figura y la hipocresía que últimamente me representa, particularmente en Twitter. Comienzo por decirles que ya estoy harto de los personajes que se representan a sí mismos como luchadores de la verdad. Estoy cansado del líder de opinión que se vanagloria; que se percibe como alejado de los mortales y glorifica su opinión como lectura más que experta, cuando en realidad esconde intereses particulares y la búsqueda de un cierto poder.
Ese periodista cercano a dios, alguna vez fue un joven con opiniones e ímpetu de escribir; puede que no tuviera agenda y creyera en alguna idea. Ahora años después, el joven escritor ha cambiado. Ahora es renombrado y su palabra es tomada como designio y mandato. Se regodean en la fama y se auto-designan líderes de opinión. Lo que piensan es lo único válido y atacan a quien osan desafiarlos. Solo reproducen el mito y los discursos que han asumido; para mí reproducen la dominación, sin importar cuál sea la bandera que enarbolan. Deberían buscar los hechos y venden su verdad. Que hipócritas si me preguntan.
Alguna vez fueron jóvenes, pero ahora, cuando los jóvenes los desafían se burlan de ellos llegando al grado de señalar complots. Como si dijeran que la única lectura correcta es la propia, si se disiente de esta, se es un necio estúpido o cómplice del enemigo. Al parecer es como entienden el mundo: buenos y malos, estás conmigo o en contra de mí. En todos los espectros políticos los hay, detentando opiniones diversas. Ningún tópico parece salvarse de la glorificación de estos adalides de la verdad. Como si hubiera una sola verdad….
Es por todo lo anterior que grito: ¡BASTA DE HÉROES, BASTA DE MITOS, BASTA DE SEGUIR BANDERAS AJENAS! ¿Por qué hemos de seguir algo que nos venden? ¿Por qué no hemos de crear algo propio? ¿Por qué sólo es válida la opinión de un tipo que la única ventaja que tiene sobre la mía es son los años?
Aclaro, la experiencia es necesaria y muchos de estos personajes gozan de una gran experiencia. Pero, ¿Acaso la opinión de un sujeto cualquiera, como la mía, no vale? ¿Por qué la interpretación del mundo de un personaje que escribe en ciertos medios, todos con intereses particulares; es más válida que la mía?
En el medio de Twitter, lo anterior se ve a leguas. Todos opinan como su gallo les indique. Sin importar quién sea el gurú en cuestión, la tendencia es elevarlo a condición de profeta y jamás desafiar su voz; quien se atreva a cuestionar la lectura del gran profeta es castigado. Lo peor es que esta dinámica no la incita el periodista, escritor o lo que sea, la conducta emana en automático de los seguidores del personaje. Y claro, mientras defiendes a capa y a espada a tú maestro, es deber imperativo atacar al que representa oposición de ideas. No hay términos medios, o estás conmigo o en contra mía.
Ahí es lo que veo más grave, que el tuitero seguidor no se cuestione desde donde viene tal idea o tal opinión. Claro, las ideas del periodista son guías pero sólo deben ayudar a la interpretación para crear una lectura propia. Misma función que debe realizar el maestro y el crítico. No sirve un maestro omnisapiente que además se sienta alejado de sus pupilos, como tampoco sirve un crítico que determine que es bueno o malo; todas estas figuras deben ayudar a construir una interpretación, no imponerla.
Además, con el tiempo un tuitero se volverá el nuevo Arreola, con lo q todo esto connota, el análisis dependerá si tienen o no los mismos intereses. No crean en nadie, no more heroes. La única diferencia entre un periodista reconocido y un tuitero joven es la edad, el dinero y los seguidores. Por eso es que creo que no se debe glorificar a nadie. No debe haber pedestales. Son personas falibles, con interpretaciones. La diferencia entre las opiniones de un tuitero joven y un periodista es de donde viene el dinero, si es q lo hay. Claro, lo digo por el lado del tuitero joven, quien no recibe dinero, el periodista sí. Sin embargo, ambos detentan intereses personales. Más desvergonzado aún, el periodista se hace autopromoción, en lugar de sólo dejar que su trabajo hable por sí sólo.
No me vengan que un periodista tiene la verdad absoluta. No lo suban a un pedestal. Sobre todo, piensen que se puede equivocar. Estos periodistas también son hombres, no son héroes o semidioses; son individuos como nosotros, sólo que en unos años más. Al fin y al cabo, empezaron como nosotros, con el ímpetu de escribir y siendo novatos a los ojos de otros. No debemos tomar ideas ajenas compradas como verdades absolutas. El deber del joven es el de tomar sus ideas y enfrentarlas con las de periodistas, expertos, maestros y críticos. Así deberá pulirse. Si de verdad está preparado, sus argumentos se sostendrán, de lo contrario y con un poco aprender. Pero sólo podrá hacer esto en cuanto rechace a las jerarquías, en cuanto comprenda que el periodista y experto, alguna vez fueron como él, y que él será ese líder de opinión. El futuro líder de opinión comprenderá que siempre se es un estudiante y que hay formas divergentes de ver el mundo, hay muchas verdades y muchas interpretaciones.
Por eso es que digo que ya basta de ídolos, de héroes y de mitos. Acabemos con las jerarquías y reconozcamos que todos aprendemos de todos. Y es ahora cuando recuerdo aquella frase tan sabia y pop que dice: Kill Your Idols
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Una respuesta

  1. Suscribo. Hay más de 15 nombres que adherir a la lista implícita que planteas; la verdad, creo que tuiter es un buen medio, pero genera demasiado narcisismo.

    marzo 1, 2010 en 4:43 am

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