Allá a donde queremos ir

Una nueva fe.

Hace mucho tiempo pensé en entrar al seminario, es decir, pensé en ser sacerdote. Para la gente que me conoce, le sonará bastante raro que yo haya considerado alguna vez en mi vida, volverme sacerdote. Aunque, si se toma en cuenta mi crianza y formación católica, siempre fui a colegios católicos; no suena tan extraño que explorara la opción del sacerdocio. Debido a ciertas dudas respecto a algunos dogmas de fe, reforzadas por mis lecturas en el momento sobre física cuántica y filosofía; jamás logré conciliar las dudas con las creencias, por lo que las ganas de volverme sacerdote se evaporaron.

Muchas dudas siguen libres en mi cabeza y junto con el bagaje que tengo; han transmutado mis ideas sobre un dios único y verdadero, por las de un estado de paz espiritual del cual todo es participe, más cercanas a las enseñanzas budistas que a la personificación de un dios todopoderoso. Aún así, pienso que mientras unos entienden a ese algo como un dios personificado, otros entendemos a lo divino como parte de nosotros y un estado de iluminación; habrá quienes lo comprendan como simple energía. De cualquier forma, creo que todos hablamos de los mismo interpretado de manera distinta.

El tiempo ya pasó y lo único que me queda sobre la inquietud de volverme sacerdote son las ganas de hacer estudios en teología y el enojo con respecto a padres pederastas. Este post hablará sobre estos segundos. Cabe mencionar que jamás fui víctima de ningún tipo de abuso, ni he conocido a nadie que lo fuera. Sin embargo, debido a las creencias que alguna vez tuve, me parece completamente despreciable lo que estas porquerías humanas hacen con niños que tienen su completa confianza. Pero considerando que está de moda hablar de abusos infantiles por parte de sacerdotes, debido a lo casos Maciel y de la arquidiócesis de Dublín; mi post se dirigirá a tratar de dilucidar, él porque esta práctica tan terrible se da tanto en el corazón de la Iglesia Católica.

Si lo pensamos bien resulta bastante lógico que en el corazón de la Iglesia Católica surjan sujetos que deprenden en la confianza de un niño, que a mi parecer es de las cosas más sagradas que puede haber en este mundo. Volviendo al punto, debo mencionar que estadísticamente, la mayoría de los sacerdotes que abusan de menores han sido ordenados en la adolescencia, de 13 a 16 años; hecho que resulta bastante significativo, ya que es cuando la identidad psicosexual se está conformando. El niño convirtiéndose en adolescente, conforma y reafirma su identidad con respecto a otro; en la mayoría de los casos un niño conforma su personalidad psicosexual con respecto a una niña y viceversa. Poco a poco se asumen roles sociales, los cuales junto con características biológicas determinadas van construyendo un genero, dando como resultado algo llamado hombre y mujer, condiciones que trascienden el sexo biológico.

Ahora bien, el individuo que entra en el seminario durante la adolescencia, durante la construcción de su yo, no tiene un referente a la mano con el cual delimitarse ni construirse. El niño entra a la preparación para el sacerdocio, solamente convive con seres similares a él. Jamás logra dilucidar lo que es la diferenciación de géneros ya que nunca la ha vivido. Más aún, si durante la construcción identitaria que surge en estos años, se suma que la figura femenina se le relaciona con la tentación, el pecado primigenio de la carne y en general con cualquier impulso sexual, el cual es claramente negativo; encontramos que los adolescentes no llevan a cabalidad una formación psicosexual sana.

No hablo de preferencias sexuales, ya que el individuo tuvo que experimentar esta relación con el otro para conocer o construir (dependiendo si ustedes creen que se nace o se desarrolla una preferencia sexual) su preferencia sexual. Es decir, tuvo que relacionarse con hombres y mujeres en algún nivel para saber cuál es su preferencia. Por el contrario, al sacerdote que se convierte en abusador de menores, jamás se le brinda dicha oportunidad de convivencia con respecto a otro género. El referente que todos tenemos al crecer es nulificado e inclusive satanizado.

Y dado que toda experiencia carnal, dígase sexo, es mala; las prácticas pederastas sólo son otra forma de pecado. Es decir, no hay diferencia cualitativa si se tiene sexo con una mujer que con un niño. En este sentido, se trivializa el abuso, se padece una ceguera moral con respecto al daño realizado; al fin y al cabo es otro pecado: es lo mismo el abuso a un niño que una mentira. Vemos, como lo único que se condena es la ruptura del mandamiento y las cantidades que se rompen, pero no hay diferencia en entre maneras de romperlo. Ambos pecados, mentir y abusar de niños, son lavables con una confesión.

Es así como llego a mi tesis central: los sacerdotes pederastas no son el problema, son el síntoma de una institución bajo preceptos caducos. Si el sacerdocio se completara con la experiencia de tener una familia y ser padre; seguramente el abuso a menores bajaría. Si a los sacerdotes se les brinda la oportunidad de relacionarse con el otro género, tendrían un desarrollo psicosexual sano. Hasta el siglo IV hubo papas casados y en ningún momento, en la Biblia se prohíbe expresamente el celibato a los sacerdotes. Si el argumento fuese que deben ser célibes para emular a Cristo la lógica falla. Jesús amaba a sus discípulos como un padre a sus hijos, en teoría como Dios ama a los hombres y como un sacerdote debe amar a sus feligreses. ¿Cómo pretende conocer el amor de un padre a un hijo, si nunca lo ha experimentado?
Podemos ir más allá todavía. La experiencia de construcción psicosexual de los sacerdotes puede ser completa, si en lugar de condenar a la mujer se incluye. Si la Iglesia deja de concebir a la mujer como fuente de mal y pecado, el desarrollo psicosexual de los sacerdotes sería más sano. Por otra parte, en la Biblia jamás es prohibida dicha práctica o ¿Acaso las mujeres no pueden emular a Cristo por su condición biológica? En dicho argumento hay una lógica patriarcal brutal, mostrando los preceptos antiguos de una institución que no ha tenido reformas desde su inicio y que ha preferido expulsar, así como perseguir a sus disidentes, en lugar de adoptar una actitud de amor y de inclusión que tanto pregonan. ¿Dónde está el tan mencionado: “si tu enemigo tiene hambre de comer pan, si tiene sed, dale de beber agua?

Y es así como podemos ver que los abusos a niños por parte de sacerdotes no es el problema, sino el síntoma de una institución caduca, cuyos preceptos llevan dos mil años de antigüedad y que ha buscado ignorar a la sociedad contemporánea. La Iglesia ha provocado estos problemas que se le vienen encima, la institución misma ha podido cambiar, pero ha decidido no hacerlo; todo en pro de mantener el poder que ha detentado dese hace dos mil años. El resultado, una Iglesia falsa que ha perdido credibilidad y que produce a sacerdotes pederastas que en otras condiciones serían individuos funcionales. La Iglesia ha llevado a las enseñanzas de Cristo por el camino equivocado, siendo Jesús el primer revolucionario de la historia, la Iglesia ha llevado a sus fieles por un camino de opresión, jerarquías e hipocresías. Quienes se atreven a cuestionar los preceptos de la Iglesia son castigados y calumniados.

Al parecer es muy tarde para quienes abandonamos la fe católica, en gran medida por las hipocresías de una iglesia construida en mentiras. Pero si tú te dices católico, mi querido lector, termina de matar a esa iglesia de palacios y monarcas, tan alejada del que tiene sed y del que tiene hambre. No creas en una Iglesia que sólo pervierte la palabra de Cristo y denuncia sus abusos, los cuales son escondidos; pero sí se pronuncian con respecto a la moralidad de todo y de todos. Además, que sin importar que su cara sea la de Marcial Maciel y sacerdotes pederastas en todo el mundo,la Iglesia puede castigar y condenar. Quien esté libre de pecado que arroje la primera piedra.

Construye una nueva relación con tu Dios. Una relación sin intermediarios, sin abuso y sin mentiras. Habla con tu Dios, no dejes que alguien más lo haga por ti; Cristo hablaba de manera directa con sus discípulos, su ministerio estaba en las calles y sobretodo, recuerda que el único momento en el que Cristo explotó de ira fue en un templo. Haz todo esto mí querido lector, si es que te llamas católico, rescata el mensaje de amor de tu Dios y espárcelo. Busca como creer en tu Dios; pero no creas en sacerdotes que abusan de la confianza de familias, que piensan que él es representante de Dios en la tierra. Mi querido lector, si tienes esperanza en tu fe, haz todo lo anterior; ya que yo, en algún momento tomé esa tarea como propia, pero ya no creo en tu Dios.

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2 comentarios

  1. a proposito de tu post… http://www.youtube.com/watch?v=tEA9ecO6CNYel tema del abuso infantil me causa mucha rabia e impotencia, yo tampoco lo sufri, pero si conoci a personas victimas de pedofilos y solo a una persona por un padre catolico… increible.. terrible.. un asco…

    marzo 9, 2010 en 4:27 am

  2. Grax por cometnar y estar pendientes de mis posts! Ya cheque el link, esta muy bueno.

    marzo 9, 2010 en 6:33 am

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