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El último tabú

“El tabú se rompe para conocer una nueva faceta de la experiencia humana” Es una frase que escuche en el documental Indie Sex del 2007, el cual es una recapitulación sobre la historia del sexo en el cine. Dejando a un lado el documental, el cual lo recomiendo ampliamente; pero ahora me quiero concentrar en la idea del tabú como la llave que nos permite conocer una nueva dimensión de nosotros mismos. Y es que la experiencia humana se desdobla en miles de sentidos: comer, dormir, coger, comunicarse, estudiar, trabajar; y cada una de estas facetas de la vida humana tiene sus reglas, por lo que cada una de estas facetas  es susceptible a re-experimentarse por medio del rompimiento del tabú

Todo lo anterior lo pensé a partir del documental que veía mientras tuiteaba, se puede decir que en medida, esta reflexión  surgió a partir de la experiencia misma de Twitter, la cual obviamente es humana y por ende es social. Si esta reflexión surgió en la tuitosfera, resulta únicamente lógico pensar en el último tabú en Twitter. ¿Qué tabú se puede romper en Twitter que nos haga conocer una nueva faceta de la experiencia de tuitear? Esa última limitante que puede modificar la experiencia misma de tuitear y por ende, de cómo nos relacionamos entre nuestros pares en la red social.

Creo que el punto de partida de esta pequeña reflexión sería considerar la naturaleza misma del medio, es decir, si Twitter reproduce la socialización en el mundo análogo o si abre toda una  serie de posibilidades nuevas  y únicamente posibles en el ciberespacio. El cuestionamiento anterior es un tema demasiado extenso que no pretendo contestar en este breve espacio. Pero permítanme partir de la consideración de que Twitter reproduce en cierta medida la socialización que llevamos  a cabo en el mundo físico, pero que al mismo tiempo abre posibilidades únicamente posibles en este medio; claro, dichas posibilidades están condicionadas en la manera en que reproducimos nuestras prácticas sociales en el mundo digital.

Con lo anterior llego a la siguiente aseveración: los tabús a romper en Twitter serán los que cada uno de nosotros tenemos en la vida análoga, únicamente que disfrazados bajo nuevas formas, formas inherentes al medio en que se presentan. En el fondo son los mismos tabús sólo que están presentados de forma distinta. Si alguien tiene como tabú la experiencia sexual lo reflejará en su timeline, sólo que tomará formas específicas de Twitter. Sólo por poner un ejemplo, una persona que tenga por tabú el sexo puede que ataque a tuiteros que él o ella considere que tengan avatares obscenos.

En este sentido, no habría un tabú general, cada quien tendría que romper sus propias limitantes para descubrir un nueva forma de experimentar Twitter y por consiguiente, encontrar una nueva forma de socializar. Esto es bastante lógico ya que Twitter se construye a cada segundo mediante la socialización que llevamos a cabo los usuarios, Twitter no es más que la suma de nuestras interacciones y las reacciones que nos  generamos los unos a los otros. Si yo rompo mi tabú y voy más allá de mis propios límites, forzosamente generaré una reacción entre mis seguidores y posiblemente provocaré que alguno de ellos conciba la socialización en Twitter de manera distinta o que caiga en prácticas sociales en la tuitosfera.

El efecto terminará trasladándose a la vida análoga y es que online y offline no se pueden separar. Son dos caras de la misma moneda. Las formas cambiarán, se abrirán algunas nuevas posibilidades pero en el fondo, online y offline, son lo mismo. Y para romper los límites que quedan en Twitter tenemos que reconocer esto. Podemos fingir que en Twitter rompemos cuanta barrera y convencionalismos queramos. Sin embargo, en el fondo esto no es más que una hipocresía, en tanto el tabú siga existiendo en el mundo análogo, no se descubrirá ninguna faceta ni se explorará nuevas dimensiones de la socialización.

Creo entonces, que para descubrir nuevas dimensiones de nuestras experiencias en Twitter y en la vida análoga, se necesita generar una reacción en cadena, alternado los límites de los demás pero empezando con los propios. . El hombre es sociable por naturaleza y dicha condición de sociabilidad lo obliga a ser movido por los cambios que sus congéneres pueda tener, la unanimidad no es una opción para el ser humano y el movimiento es condición humana. Es así pues, que  al romper nuestros tabús, se obligará a que el otro se mueva, no sé si  romperá sus tabús, pero al menos, algo cambiará dentro de su ser. Para romper las barreras del mundo, debemos empezar por romper las propias.

 

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