Allá a donde queremos ir

Lo simbólico

Los hombres no observamos el mundo como primera instancia de la experiencia;  observamos todo lo que nos rodea a través de un tipo de velo que modifica nuestra percepción al tiempo en que guía la interpretación de nuestro entorno. Hay una separación del hombre y de su entorno.  A este velo por el cual asimilamos la vida es lo que llamamos cultura. Sin embargo, el problema es que a últimas fechas se ha convertido en una palabra sin referente  real, todos hablamos de cultura sin saber bien a bien a que nos referimos. Leslie  White (1982) define la cultura como “el nombre de un tipo preciso o clase de fenómenos, es decir, las cosas y los sucesos que dependen del ejercicio de una habilidad mental, exclusiva de la especie humana, que hemos llamado simbolizante”, es decir, como un sistema de metáforas, algo que llama a otro algo por un nombre distinto al suyo. Por otro lado, la cultura, según la define Geertz (2006) en La interpretación de las culturas, es un “sistema de concepciones expresadas en formas simbólicas por medio de las cuales la gente se comunica, perpetúa y desarrolla su conocimiento sobre las actitudes hacia la vida.” La función de la cultura es dotar de sentido al mundo y hacerlo comprensible.  Con esto quiero decir que la cultura no es más que el conjunto de referencias construidas por y para los hombres, para que estos, puedan comprender el mundo que se les presenta.

Al respecto, Levi-Strauss (2001) nos dice que la cultura es un sistema de signos y símbolos que puede y debe ser decodificado, en su contenido como en sus reglas,  por los hombres de un cierto grupo social en particular; una vez habiendo descifrado esta codificación estas metáforas en formas de signos y símbolos, nos hablarán  sobre la vida de dicho grupo social. La capacidad de atribuirle a un lago el significado de otra cosa es el trabajo de una conciencia dislocada de su contexto, la conciencia como sujeto que observa a lo externo de ella. Es debido a esto, que podemos entender nuestro mundo y nuestras vidas por medio de metáforas.  Por lo tanto, la cultura es la totalidad acumulada de esas estructuras que no es ornamento sino condición esencial para el hombre. Definir al hombre por medio de la relación entre  aptitudes y conductas. Ser Humano es una clase particular de hombre

La expresión  esencial de lo simbólico es el lenguaje, este es el sistema básico de metáforas a partir del cual nombramos al mundo y expresamos nuestras conciencias. Lacan (2009) ubica que cuando el niño utiliza el lenguaje por primera vez, es el momento mismo de la inserción del infante a las formas simbólicas y de la cultura; es el momento exacto en que el niño aprende a utilizar símbolos y metáforas, expresado a partir de un deseo hablado que ya por expresar dicho deseo se transforma en discurso. Es así que cualquier palabra hablada, al ser portador de un sentido o deseo en términos de Lacan, se vuelve discurso. El discurso y su unidad básica, el signo; no pueden existir carentes de sentido o de intencionalidad. El lenguaje la forma simbólica básica, ya que funciona como abstracción y representación de la realidad.

Cassirer (1968) opinó de igual manera que Lacan, White, Geertz y Levi-Strauss, de acuerdo con él, la realidad no es una cosa única y homogénea; se divide tanto en patrones y organismos diversos. Cada grupo social tiene una experiencia distinta del mundo, cada uno generando  diversos mundos y diversos órdenes. Por lo que la representación  simbólica tampoco es única, hay tantas realidades como haya culturas, pero hay tantas interpretaciones como representaciones haya, estas tampoco son homogéneas.  Todo esto nos lleva a considerar forzosamente al hombre como animal simbólico y no animal racional. La condición de crear símbolos y crear productos simbólicos, es lo que le da la condición humana al hombre.  Los animales no incurren en conductas simbólicas. Un animal puede tener razón práctica pero no razón simbólica, es incapaz de pensar en términos metafóricos.

Jakobson (2010)  lleva esta relación de lo simbólico como metáfora a una dimensión más profunda de los individuos. Para el formalista ruso, el proceso metafórico corresponde a la transposición de deseo  de las pulsiones inconscientes ubicadas por Freud. Es así que  cambiar los nombres de las cosas o representarlas bajo figuras metonímicas que modifican su figuración corresponde a la operación del inconsciente de transponer las pulsiones relacionadas a un objeto o a otros.  Las mismas transposiciones de deseos y pulsiones  a otros objetos es una elección discursiva que responde a procesos psíquicos y simbólicos determinados propios del contexto y la interiorización de los individuos.

Ricoeur (1990) en Freud una interpretación de la cultura  establece al lenguaje  como la unidad del habla humana y problematiza  la postura psicoanalítica. Y es que el psicoanálisis es la parte comprometida en este gran debate sobre el lenguaje. Ricoeur presenta a un Freud que pretende renovar la psiquiatría, reinventar los productos psíquicos que pertenecen al dominio de la cultura como el sueño, la religión, el arte y  la moral. Es por ello que el psicoanálisis es parte de la cultura moderna. Hace del sueño un modelo, mientras que el relato, son nociones de descarga, de represión y  de investigación. El hombre  que desea, es decir, deseante; participa en el gran debate del lenguaje, tiene doble sentido y es equívoco. El deseo se expresa por medio del discurso, es  su manera de ponerse en relación con la realidad; por tanto es una manifestación de lo que aflora en lo sensible, en la imaginación, el gesto y en el sentimiento. Todo ello se muestra pero también se oculta en un  carácter ambiguo. El sueño está lleno de sentido. En él se manifiestan las expresiones equívocas: la interpretación de la inteligencia del doble sentido.

Es así, que la psique  y la cultura  se comprende bajo un esquema hermenéutico que preside una exégesis, la interpretación de un texto singular o de un común de signos susceptibles de ser considerados como un texto.  Por tanto,  el símbolo es una expresión lingüística de doble sentido que requiere una interpretación y ésta, a su vez, un trabajo de comprensión que se propone descifrar símbolos. La interpretación hermenéutica es en el campo  del psicoanálisis o en la cultura,  es un desenmascaramiento, desmitificación, reducción de ilusiones; y al mismo tiempo  funciona como la recolección y restauración del sentido. La función simbólica  es “la función general de mediación por medio de la cual el espíritu, la conciencia construyen todos sus universos de percepción y de discurso” (Cassirer, 1968).  La noción simbólica delimita la cuestión de la composición de todas las cuestiones mediatizantes; designa las maneras de objetivar, de dar sentido a la realidad. Lo simbólico es la mediación universal del espíritu entre nosotros y lo real, expresa el carácter no inmediato de nuestra aprehensión de la realidad.

El instrumento  cultural básico de nuestra aprehensión de la realidad, es el lenguaje; éste último termina ramificándose entorno a signos y símbolos específicos solidificándose y generando sistemas.  Es así que se han llegado a conformar lenguajes o sistemas simbólicos si se quiere; como  la religión, el arte, la ciencia, el deporte, entre otros. La crítica de la razón es una crítica de la cultura, lo que es la verdadera función del símbolo es el desciframiento, el exacto sentido de la palabra. El lenguaje es una forma de expresión, por lo que es susceptible a una interpretación de la realidad, la realidad se simboliza a través de la cultura.  Para darle sentido al hombre, hay que darle sentido primero a la cultura donde esté inmerso tal hombre, a las reglas que  guían sus hábitos y es que la convención social es una retórica,  se convierte en una representación simbólica con una significación.

Bibliografía

Cassirer, E. (1968) Antropología Filosófica. México: Fondo de Cultura Económica.

Geertz, C. (2006) La interpretación de las culturas. Barcelona: Gedisa.

Lacan, J. (2009) Escritos. México: Siglo XXI.

Levi-Strauss, C. (2001) Antropología estructural: mito, sociedad, humanidades. México: Siglo XXI

Ricoeur, P. (1990) Freud: una interpretación de la cultura.  México: Siglo XXI.

White, L. (1982). La ciencia de la cultura: sobre el hombre y la civilización. Barcelona: Paidós

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