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¿Modernidad o Posmodernidad?

Elegir entre posmodernidad y modernidad es elegir entre dos formas de registro de conocimiento distintas: una que usa unidades de pensamiento tales como desarrollo, evolución y tradición, por conceptos de discontinuidad como ruptura, umbral y transformación (Foster et al, 2006). Sin importar la liquidad de las expresiones del registro moderno, siempre se estaría actuando bajo este registro. La posmodernidad no trae un registro epistemológico, sino posibilidades de alejamiento, rompimiento y de repensar el registro tradicional.  Sin olvidar que tanto modernidad como posmodernidad  hacen referencia  a  formas de producción y representación   siempre  bajo el entendido que el contexto muestra particularidades que no se pueden categorizar propiamente como una o la otra.

Bajo esta óptica, considero que se puede hablar de posmodernidad en tanto se haya alcanzado la Modernidad, es decir, en  tanto  una sociedad en particular haya alcanzado las condiciones del capitalismo tardío. En este sentido tendríamos que también cuestionarnos si es que México en 2011 ha alcanzado la solidificación en las instituciones y prácticas modernas.  Ahora bien, la industrialización y la forma de interiorizar el proceso de globalización no son el mismo; los flujos de información en mercados financieros, así como los flujos de imágenes y símbolos creados por industrias mediáticas, crean una realidad manufacturada a partir de moldes occidentales interpretados de manera particular desde contextos locales.  No es que el capitalismo tardío conocido como globalización homogenice, sino que establezca formas iguales de autorepresentación  para todas las sociedades (Kumar, 2006, p. 180). Si aceptamos cabalmente que los moldes de autorpresentación son comunes a nivel global, no sería raro pensar que formas de expresión son apropiadas por grupos marginales para expresión de estos. Sin embargo, la intención de esta tesis es ir más allá: comprobar que no únicamente existe un uso de los moldes provistos por el mercado global, sino que existe una reinterpretación de estos mismos moldes y de sus  contenidos; en este sentido, a mi parecer existe una resignificación de estas formas de autorepresentación.

Debo establecer un parentesco conceptual muy importante: el capitalismo tardío produce modernismo superior. Las condiciones materiales de una sociedad racional-industrializada,  producirá una transformación del mercado basado en intercambio de capital, mercancías y fuerza laboral a un  mercado que intercambia signos, significados, espacios imágenes (Lash y Urry, 1998, p. 38).   Si el capitalismo clásico reproducía las condiciones materiales de la dominación, el capitalismo tardío reproduce las imágenes de la dominación, las cuales servirán de referentes culturales comunes en mercados masivos de intercambios globales (Allan y Turner, 200 p.365)

En este sentido encontramos que posiblemente en México de principios del siglo XXI, no se podría hablar de la  existencia del capitalismo tardío,  o al menos no del todo, bien podríamos encontrarnos con formas capitalistas premodernas  en un contexto que se comprende como  moderno. Dicha dicotomía  es permitida, gracias a las especificidades del contexto mexicano.  Esto no evitaría que las formas modernistas superiores se hicieran presentes a partir los ligámenes del mercado mexicano con el mercado global.

De esta forma, encontramos que la posmodernidad no se refiere a la negación de todas las narrativas, sino a reacciones fundamentalmente opuestas a estas narrativas; expresiones que luego se transformarán en formas de modernismo superior generando nuevas reacciones posmodernas.  No es que el discurso moderno haya muerto, sino que ahora es uno de tantos, por lo que  encontramos un desdoblamiento de los significados de objetos, imágenes y signos; es decir,  encontramos múltiples interpretaciones. Condición únicamente permitida por la coexistencia de múltiples narrativas y el mutuo reconocimiento de las mismas, de otro modo, únicamente existiría una sola definición y un sólo significado. En la  Posmodernidad se repiensa la Modernidad bajo ojos críticos. Lo anterior  me lleva a estar de acuerdo con Woodside cuando declara que no se debe pretender una gran metanarrativa que explique el mundo, más bien se debe observar bajo una óptica posmoderna de puntos de vista complementarios que enfatice múltiples narraciones y tiempos (1998) y desde el momento en que existió la modernidad hubo expresiones posmodernas que retaban sus entredichos. Encontramos que en efecto, el capitalismo y la modernidad generan las condiciones para su contradicción.

Al parecer las categorías modernidad y posmodernidad no se encuentran en conflicto y no necesariamente se sustituye una a la otra. Por el contrario, podrían convivir  ambas en diferentes espacios y tiempos; como ya lo he mencionado, podríamos  hablar de un contexto fundamentalmente moderno con formas premodernas y expresiones posmodernas.  Si la posmodernidad se convierte en modernidad, entonces   encontramos que son etapas distintas el mismo ciclo de transformación epistemológica: una etapa de institucionalización y otra de marginalidad, las cuales se van intercalando a medida en que las narrativas y sus expresiones sean  aceptadas. Esto significaría que en realidad que posmodernidad es únicamente otra forma de la modernidad o que al menos, una contiene a la otra. Sin embargo, el rompimiento no quiere indicar el completo abandono del registro pasado sino que se reconoce como una de tantas posibilidades y se permite la reinterpretación del mismo. Esta relación dicotómica, es lo que permite el ciclo de hibridación de Stross. Las formas modernas no son más que las formas del registro epistemológico  preexistente que ha logrado solidificar sus partes discursivas, las formas híbridas son aquellas en que sus partes, aún no han logrado fundirse entre ellas mismas. El vaivén entre lo moderno y posmoderno, enarbola la interacción entre discursos, una vez observados como antagónicos, pero ahora percibidos como parte de un ciclo dialéctico que no olvida viejos registros, sino son reinterpretados en  nuevos discursos. Una vez consolidados dichos discursos, se enfrentaran a su reacción posmoderna poniéndolos en entredicho abriendo nuevas posibilidades interpretativas. 

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