Allá a donde queremos ir

Fragmentos y Experimentos I: ¿Y ahora?

¿Con qué derecho regresas y me dices que  una parte de ti es mía? Acabas de romper mi mundo. No sé si sea bueno o malo, sólo se algo ha cambiado. Ya no somos los niños de aquellas épocas.  Hemos cruzado tiempo y espacio para volvernos quienes somos.  Hemos crecido y aquel niño que hablaba contigo, lo reconozco poco.  Los desvelos y las llamadas telefónicas quedaron en el pasado. La inocencia de aquello ha desaparecido. Ahora tenemos responsabilidades y tenemos que actuar.

¿Es esa responsabilidad la que me obliga a escribirte? Me imagino que no podía dejar todo aquello inconcluso y claro, a favor de cualquier tipo de cliché, tenía que escribirlo. Soy totalmente predecible pero tú ya me conoces y no tengo que explicarte nada.  En gran medida soy quien soy gracias a ti, también, una parte de mi es tuya. Lidia con las consecuencias. No sé si sea bueno o malo todo esto. Somos quienes somos.

Ahora mismo hacen eco tus palabras: “Gracias por enseñarme otro tipo de atracción” ¿Qué chingados significa eso?  No sé que quieras decir. ¿Soy una frontera en tu vida? ¿Todo cambió cuando me a travesaste?  Bueno, supongo que es lo que había soñado, que me reconocieras como una parte importante de tu vida y al fin lo hiciste.  Ahora me rompo la cabeza descifrando qué significa todo esto. Total, no se me puede dar gusto.

Sin embargo, una sombra se cierne entre nosotros, la distancia.  Claro, tiene que haber un problema. Nunca en  mi vida el azar me puede soltar un hueso.  Siempre habrá complicación. Me imagino que ahí radica lo divertido. Ya no quiero diversión, quiero tranquilidad y paz mental.  Pero entonces, ¿por qué te busco? Eres todo menos paz mental. Siempre llegas y me complicas. Ahora no es la excepción. La diferencia es que antes llegaba en momentos de  cierta estabilidad, ahora llegas en medio de la tormenta.  Ves que apenas me sostengo de mi pequeña barcaza y  me avientas al remolino. Está bien, no importa, sólo porque eres tú.

¿Por qué lo hago?

¿Por qué lo soporto?

¿Por qué te extraño?

¿Por qué imagino vivir contigo en otro continente?

Porque te amo, es por eso.

Me iré a dormir porque quedamos de hablar mañana temprano.

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